lunes, 27 de enero de 2014

Cuando nada me hacía falta…

Fue un instante muy breve… como el aleteo de una mariposa… Y fue tanta la felicidad que nos embriagaba… pensamos no tendrá fin… Nos teníamos el uno al otro… nada me hacía falta… Te tenía a mi lado muñequita amada… y fui muy feliz... Tan solo por amarte… tan solo por ello fui tan feliz… Tal vez sea por ello que hoy nada puede devolverme la risa… Sostuve tu tibia mano... pretendía brindar el calor que tu cuerpo perdía… Pero mi aliento no podía brindarte la vida que se te escapaba… Mis lágrimas empapaban tu rostro inerte y te fuiste muy lejos… Para mi desgracia, mis alas no volarían junto a ti… No está más tu rostro, el que me hacía creer en los ángeles… Ni tus manecitas acariciaran mi cabello al dormir… He perdido a mi pequeña amada… ya no brilla mi dulce estrella… Su violín no entonará más arpegios… enmudecerá… Como su dulce voz que me arrullaba en la fría noche… En ocasiones miro al cielo y espero verte en él, amada ángel… He pasado noches enteras esperando verte brillar en el firmamento… Y escuchando a Bach, imagino que estas con tu al violín… Y me imagino que estás ahí brindándome una sonrisa… Y espero tu beso… como cuando nada me hacía falta…