sábado, 2 de febrero de 2013

Lágrimas de luna

En mis lágrimas nació... un ángel con alas de cristal... De sus manos cálidas me aferré para volar junto a ella... En su embrujo me embriague... no podía perderla ya... Su cara de ángel contrastada por una maldad innata.... Con su cinismo habitual me soltó en pleno vuelo... y partió... Herido de muerte y sumergido en una tristeza abismal quede... Su cara angelical esbozando su diabólica sonrisa aun me abruma... Sé que solo he quedado y aun así, la busco en la oscuridad infinita... En las frías madrugadas de invierno salgo a buscarla... pero nunca la encuentro... He gritado su nombre en la noche que ya mis cuerdas bucales se han reventado... Y nadie puede culparte de nada... yo permití que reventaras mi corazón... Te di demasiado de mí, que arruine tu inocencia con mi vulgar forma de ser... Si alguien merece sufrir por tu mano soy yo... te amo... Mi cruel forma de amar... te contagio el alma... ahora estas lejos de mí... Me soltaste las manos y esperas nunca volver... Los ecos de tu risa infantil taladran mi mente... quiero verte... Es que nunca imagine ni por error que podría llegar a perderte... Pensé que siempre estarías a mi lado... que el sufrir por amor era para idiotas... Pensé que se tiren al vicio los idiotas que aman sin medida y mírame ahora... Abrazado a una botella de tequila... con los ojos cubiertos en llanto rojo... Llamando a tu teléfono para escuchar tu voz en la contestadora... Y suplicándote amor... regresa.... Chinga... chingada madre... sé que no es una frase para una poesía... Pero es la que mejor para expresar mi impotencia... Idiota... fui tan solo un idiota... un niño con tan bajo nivel de autoestima... Que puso sus sueños y anhelos en algo imposible... Chinga... chingada madre... te extraño

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